El tesoro de
Baja California
Baja California es el corazón de nuestras operaciones, donde la riqueza natural del entorno y la intensidad de las corrientes marinas se combina con nuestras prácticas sostenibles para producir mariscos de la más alta calidad, otorgándoles un sabor fresco y único.
Somos parte del lugar que da origen a nuestros productos; es aquí donde nacen, crecen y adquieren su calidad inigualable.
Es un santuario natural que ha fomentado durante generaciones la ostricultura como parte esencial de su identidad. Las condiciones únicas de este ecosistema (aguas salobres, alta pureza y un clima idóneo) han sido la base para el cultivo de moluscos bivalvos de calidad excepcional.
Comenzamos cultivando las semillas de ostión en bastidores hasta que alcanzan un tamaño adecuado. Luego, se trasladan a bolsas ostrícolas para continuar su crecimiento, con mantenimiento constante de las líneas de cultivo y del producto en el mar.
Una vez que los ostiones alcanzan la talla ideal, se cosechan y se llevan a nuestra planta local, donde se seleccionan por tamaño y forma. Posteriormente, se agrupan en taras de 10 a 20 docenas.
El producto se transporta en camiones refrigerados a nuestra planta certificada en San Felipe, donde se realiza el empaque para su exportación o distribución nacional.
Nuestra planta en San Felipe es clave en la cadena de valor. Aquí procesamos y preparamos cada producto con estándares que aseguran frescura y excelencia, listos para su distribución nacional e internacional.
Las almejas llegan a la planta, donde se cuentan, se colocan en taras y se conservan vivas en tinas con agua de mar.
Se revisa la calidad del producto, descartando lo que no cumpla con los estándares.
Las almejas se empacan en hieleras con protección especial y gel refrigerante, transportándose a su destino, como el Aeropuerto de Los Ángeles.
Donde se verifica su temperatura, se lava y se agrupa nuevamente en taras. Luego, se conserva en tinas con agua de mar hasta su entrega o exportación.
El ostión se coloca en mallas dentro de cajas enceradas y se transporta en camiones refrigerados a su destino final, ya sea Ensenada o clientes en Estados Unidos.
En Mollusca, nuestros productos son sinónimo de calidad de origen, un distintivo que garantiza su excelencia desde el corazón de La Laguna de Guerrero Negro. La pureza del agua que rodea este santuario marino es el pilar de nuestro sello de autenticidad, creando un entorno ideal para el desarrollo óptimo de los moluscos. Este balance es esencial para garantizar que nuestro producto no solo sea fresco, sino también nutritivo y lleno de carácter.
Al elegirnos, no solo disfrutas de mariscos de calidad excepcional, sino que también apoyas prácticas de cultivo que promueven la sostenibilidad y el equilibrio ecológico.
Cada ostión, almeja y mejillón que ofrecemos es un reflejo de nuestra dedicación a la calidad y al respeto por la naturaleza.